
JUANA BARRIOS. (Majadahonda, 27 de julio de 2026). Si había alguna duda sobre donde debían ser alojados los afectados por el incendio en el municipio de Cenicientos, el propio Ayuntamiento de este pequeño municipio de 2.000 habitantes que debieron huir de sus casas las deshizo cuando emitió una nota que decía: «Para las personas que no tienen alojamientos se va al Polideportivo Príncipe Felipe de Majadahonda». La Delegación del Gobierno y la Comunidad de Madrid, que coordinan al unísono esta emergencia nacional, así lo acordaron y avisaron al concejal de Seguridad del Ayuntamiento, Ignacio Silván, y a la alcaldesa, María Dolores Moreno Molino. Sin embargo, cuando entre 4 y 5 autobuses llegaron al Polideportivo Príncipe Felipe este sábado 25 de julio, se encontraron con que no estaba habilitado: «solo había colchonetas, sillas y camastros, agua y bocadillos», según confirmaron a MJD Magazin tres fuentes diferentes, testigos de lo que allí acontecía: un empleado público, un concejal del PP y un testigo independiente. Los refugiados tuvieron que coger los mismos autobuses con los que habían venido y marcharse a otros lugares de la Comunidad de Madrid, mientras el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento del PP, que gobierna el municipio con mayoría absoluta y habitualmente se muestra muy activo en sus redes sociales, enmudecía. Aún este lunes todavía no ha proporcionado información. Un periódico local, La Voz de Pozuelo, ha descubierto que una parte de los refugiados están en la localidad vecina de Pozuelo de Alarcón, que llevaba preparada desde el viernes 24 de julio. Son 27 personas, familias enteras, ancianos, mujeres y niños, y se espera que si llegan a 70 puedan alojar a muchos más.









