
MANU RAMOS. (Majadahonda, 5 de agosto de 2026). «Soy David Márquez San Román y me formé como futbolista en la cantera del Rayo Majadahonda. Ese camino me llevó a Estados Unidos, donde jugué al fútbol universitario becado, recibí varios reconocimientos deportivos y desarrollé mi carrera profesional en la parte de negocio de los New York Red Bulls y Charlotte FC. Además, fui parte de la organización del último Mundial de Clubes de la FIFA celebrado en Estados Unidos. Hoy mi carrera está orientada al análisis del juego y la evaluación de talento, una faceta cada vez más relevante dentro del fútbol profesional. Creo que esta historia puede encajar en Majadahonda Magazin porque muestra cómo un joven formado en Majadahonda terminó construyendo una carrera internacional en el fútbol. Además, puede resultar de interés para quienes quieren dedicarse profesionalmente a este deporte y desconocen la variedad de caminos que existen más allá de ser jugador. Si consideras que puede encajar con vuestra línea editorial, sería un placer charlar con vosotros. Estoy totalmente abierto al enfoque que consideréis más interesante. Muchas gracias por vuestro tiempo. ¡Un saludo!». Con este interesante mensaje, el canterano majariego y rayista, David Márquez San Román se presentó a la redacción de MJD Magazin. Y con tan interesante curriculum y oferta, no solo le escuchamos sino que le hicimos una entrevista, cuya primera parte publicamos dentro de una serie de 2 capítulos.

Te formaste como futbolista en la cantera del Rayo Majadahonda. ¿Qué entrenadores y jugadores recuerdas? –Estuve 3 años en la cantera del Rayo Majadahonda. Alberto Álvarez fue quien me llevó al club y una figura clave en mi desarrollo deportivo y personal. Manu Alcázar dirigía entonces la cantera. Compartí vestuario con Jorge Sáenz, un gran amigo a día de hoy, y con jugadores como Álvaro del Val y Fernando Guerrero, “Guerre”, que siguieron progresando dentro del club. También recuerdo con especial cariño el ascenso del primer equipo a Segunda División en mi último año. Vivirlo en el Cerro del Espino fue una de las experiencias más memorables de aquella etapa.
¿Cómo juzgarías tu preparación deportiva, física, táctica y mental en el Rayo Majadahonda? –El Rayo Majadahonda cuenta con una de las mejores canteras de España, donde se han formado jugadores como Rodri, Lucas y Theo Hernández o Marcos Llorente, algunos de ellos campeones del mundo. Crecer en ese entorno significaba competir rodeado de mucho talento y con una exigencia muy alta. Allí aprendí a jugar a mayor ritmo, interpretar mejor los espacios y decidir con menos tiempo. Pero el mayor aprendizaje fue mental: ser constante, convivir con la presión y demostrar cada semana que merecías el puesto. Esa formación fue clave para dar el salto a Estados Unidos al año siguiente, con 18 años, y adaptarme a otro idioma, otra cultura y un sistema deportivo diferente.

Ese camino te llevó a Estados Unidos, donde jugaste al fútbol universitario becado. ¿Dónde y cómo fue tu experiencia? –Llegué a Estados Unidos con 18 años y una beca deportiva para jugar en Mississippi. Tuve que adaptarme al idioma, al choque cultural y a otra forma de entrenar, competir y estudiar. Después de 2 años, di el salto a una universidad de mayor nivel en Nueva Jersey. Allí entendí la dimensión del deporte universitario estadounidense: instalaciones de primer nivel, una gran inversión en estructuras deportivas y un entorno en el que te preparan prácticamente como a un jugador profesional. El deporte universitario es el paso previo al profesionalismo y los mejores jugadores dan el salto a las grandes ligas, como ocurre en la NBA, la NFL o la MLB. Vivir ese sistema desde dentro amplió por completo mi visión del fútbol.
Recibiste varios reconocimientos deportivos. ¿Cuáles fueron y por qué? –Durante mi etapa en Mississippi fui elegido All-State en 2019 y 2021, un reconocimiento reservado a los 11 jugadores más destacados del Estado. En 2021 también fui seleccionado All-Region, entre los 11 mejores jugadores de la región sur del país. Tuvieron un valor especial porque reconocían mi rendimiento y regularidad después de llegar desde España y adaptarme a un sistema diferente. También fueron el reflejo del trabajo diario y de mi aportación al equipo. Próximo capítulo: «Analistas deportivos y modelos de negocio del fútbol en EE.UU»


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