
ELENA MARTICORENA. «Viene la musa cuando le da la gana, puedes estar nadando, cocinando, conduciendo o incluso durmiendo. Te llega una primera frase, un verso, que te lleva a hacer un poema aunque no sabes como te va a salir. A veces te salen sentimientos, pero no poemas, y por eso es importante dejarlo en «adobo» y hacer una revisión posterior. Tiene que tener una calidad determinada y es muy raro que un poema te salga a la primera sin volver a editarlo». En esta segunda y última parte de la entrevista con la poeta Lola Dean Guelbenzu cuenta como ha sido su trayectoria literaria, en la que hasta 2013 no vuelve a publicar, ¿cómo lo retomas?– Nunca dejé de escribir pero entre la familia y el trabajo no tenía tiempo para centrarme en publicar. Yo he sido trabajadora social, funcionaria y directora de un centro de mayores en Villaverde Bajo, cerca del barrio de Usera y siempre consideré escribir poemas como un hobby. Pero entonces, y ya con el que es mi marido, Eduardo Benítez, fundamos la tertulia poética La Flor de Cristal, con la que llevamos diez años. Por ella han pasado poetas que después han publicado algunos de los versos que salieron de ella y actualmente la conformamos ocho personas. Es una tertulia cerrada, una vez al mes y la hacemos en el Club Social las Huertas en Majadahonda.









