
GUILLERMO L./J. F. MTNEZ. El Cerro del Espino fue una fiesta este sábado 4 de septiembre (2021) con el victorioso debut del Rayo Majadahonda ante un correoso Calahorra que a punto estuvo de subirse a las barbas del entrenador majariego Abel Gómez cuando en los últimos minutos estuvo a un pelo de empatar un partido que estaba con un cómodo 2-0 pero que un autogol de Cristian y una jugada que el árbitro anuló por fuera de juego terminó en el interior de la portería de un muy seguro y veterano Champagne. Antes, numerosas ocasiones del equipo local, con un larguerazo incluido, pudieron haber terminado en goleada majariega pero el fútbol tiene estos divertimentos: un encuentro encarrilado se tornó en un «thriller» en apenas dos minutos cuando la línea defensiva había sido inexpugnable durante 89 minutos. Y es que en esos 2 últimos se deshizo como un azucarillo. El balance, sin embargo, no puede ser más esperanzador. Un golazo del propio Cristian y una puntilla con testarazo de Mario tras espléndido centro de Borja ponía lo que parecía un inapelable 2-0. Si nos quedamos con esos 89 primeros minutos, el Rayo Majadahonda rozó la eficacia sin un juego demasiado vistoso pero tremendamente sólido. Abel Gómez ha diseñado un equipo que es una roca en defensa con los 3 centrales (Casado, Cristian, Vega), dos laterales contundentes (Bastos) y veloces (Borja), otros dos mediocentros que son otro cerrojo y doble seguro de vida (Bernal y Mario) y una línea atacante que es una pesadilla por su verticalidad y labor de equipo (Raúl, Rubén y Albiach, que estuvo algo más flojo). Lo que ocurre es que, como ya ocurrió en León, esta plantilla del Rayo Majadahonda tiene casi mejor banquillo que titulares y cuando salen los futbolistas de refresco el equipo coge una marcha más y fulmina a sus rivales.









