
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 31 de julio de 2026). Cuando uno ha vivido tanto, reconoce enseguida la grandeza. La teniente de alcalde del ayuntamiento de Boadilla del Monte, Sara De La Varga, ha querido compartir con nosotros las fotografías que acompañan esta información con estas palabras: «Agentes de nuestra Policía realizando apoyo en San Martín de Valdeiglesias, voluntarios de Protección Civil y agentes de Policía Local, consolando y animando a los niños… y, como no podía ser de otra manera, cuidando también a las mascotas. Gracias a todos por el cariño infinito que me dais siempre, pero muy especialmente, el de estos días. Os he sentido muy cerca. Cuando pasen unos días y la cabeza sea capaz de asimilar todo, intentaré hacer una pequeña crónica de lo que hemos vivido». A mis 93 años he visto muchas cosas. He visto incendios que arrasaron montes enteros, tormentas que parecían no tener fin, noches en las que la radio era el único hilo que unía a los vecinos con la esperanza. He visto miedo, he visto angustia y también he visto valentía. Pero hay algo que nunca deja de emocionarme: la bondad cuando se hace visible. Estos días, con el incendio cercano, esa bondad ha vuelto a aparecer. No en discursos, no en grandes titulares, sino en gestos sencillos que dicen más que cualquier declaración.

La concejal Sara de la Varga compartió unas imágenes que, para mí, son un testimonio de lo que realmente importa: agentes de la Policía Local de Boadilla apoyando en San Martín de Valdeiglesias, voluntarios de Protección Civil acompañando a familias, policías consolando a niños que no entendían por qué el cielo se había vuelto tan oscuro. Y también manos que cuidaban de las mascotas, porque en los momentos difíciles nadie debería quedarse atrás. Cuando uno llega a mi edad, ya no se impresiona por las palabras grandes. Se impresiona por los gestos pequeños. Por un agente que se arrodilla para hablar con un niño. Por un voluntario que abraza a quien tiembla. Por un policía que acaricia un perro asustado. Por esa humanidad silenciosa que aparece cuando más falta hace. He dedicado mi vida a observar, a contar, a escuchar. Y puedo decir sin dudar que lo que han hecho estos agentes y voluntarios es grande. Grande de verdad. No porque hayan cumplido con su deber —que también—, sino porque han sabido estar cerca. Porque han entendido que, en un incendio, el fuego no solo quema árboles: también quema certezas. Y ellos han sido la calma, el refugio, el abrazo.

Sara decía en su mensaje que ha sentido a todos muy cerca. Yo también lo he sentido. Y quizá por eso este artículo nace desde un lugar íntimo. Desde la gratitud de un hombre que ha vivido casi un siglo y que sabe reconocer la nobleza cuando la ve. Desde la emoción de quien sabe que, en los momentos difíciles, una ciudad se define por cómo cuida a los suyos. No escribo esto para hacer un homenaje solemne. Lo escribo porque me nace. Porque estas imágenes —las de los agentes, los voluntarios, los niños, las mascotas— son un recordatorio de que la bondad existe, y de que aparece donde menos se espera. Porque estos días, entre humo y preocupación, Boadilla ha mostrado su mejor rostro: el de personas que no miran hacia otro lado. A mi edad, uno aprende que la vida se sostiene en gestos así. En manos que ayudan. En voces que tranquilizan. En uniformes que, por un momento, dejan de ser autoridad para convertirse en abrazo. Gracias a los agentes de Boadilla. Gracias a los voluntarios. Gracias a quienes estuvieron donde debían estar. Gracias por recordarnos que, incluso en los días más duros, la humanidad sigue siendo la mejor noticia.


Olé por las autoridades de Boadilla por el comportamiento que han tenido con los afectados por el incendio en la Sierra Oeste de Madrid.
Yo como vecino de Majadahonda vergüenza me da del Ayuntamiento que tenemos por el ridículo que ha hecho con la organización de la ayuda a los afectados cuando más lo necesitaban.
Teniendo a la alcaldesa que encima no vive en Majadahonda al igual que algunos concejales así nos va. Mucha mayoría absoluta pero poco o nada hacen.
Gran reconocimiento para todos los agentes y todos los voluntariós ante esta gran situación critica …. Bonitas palabras Miguel 👏👏👏