FELIX G. PEDROCHE. Analista y vecino de Majadahonda. Putin está externalizando su conflicto social endógeno en Rusia, generando así la invasión de Ucrania. A lo largo de la Historia ha venido utilizándose este tipo de argucia social del sátrapa de turno para perpetuarse en el poder, pero la experiencia que ha quedado registrada en la Historia ha demostrado que lo único conseguido finalmente han sido miles/millones de cadáveres como antesala de la propia destrucción, tanto de su actor principal como del propio país sumido en el desastre de su tejido social y económico. Putin es un dictador empeñado en mantener su estatus de poder a costa de lo que sea preciso (muerte, destrucción, desestabilización económica internacional), pues además cuenta con su pléyade de seguidores, corruptos multimillonarios posicionados a lo largo del planeta como útiles testaferros de su inmensa fortuna, extraída de su país a costa del empobrecimiento económico de la sufrida clase trabajadora. Ante ella se presenta como «salvador» al frente del aparato burocrático comunista, también llamado «Politburó«.

La solución a este acuciante problema internacional, surgido de la noche a la mañana por imposición de este sátrapa político ruso, se puede abordar de dos únicas formas: a) parcheando sus efectos (aportar armas a Ucrania), echando así más gasolina al fuego, o b) Atacando su causa o mal de fondo (suprimiendo el Derecho de Veto de Rusia en la ONU). Si en verdad existe inquietud en nuestros jerarcas políticos para acabar con este mal de raíz, deberán elegir la mejor y definitiva solución entre estas dos presentadas.



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