
EYTHOR YRAOLA. (Majadahonda, 20 de agosto de 2026). Héctor Pinilla, ciudadano colombiano, zarandeado en Majadahonda por hacer bien su trabajo. Héctor Pinilla, especialista en Medicina Deportiva y padre de dos niñas, abandonó su Cali natal hace 8 años, cortando amarras para cruzar el charco, vendiendo piso y coche en Colombia para buscar una nueva vida en España. Llegó a Madrid pocos meses antes de la pandemia y se vio obligado a gastar buena parte de sus ahorros en sobrevivir. Su plan era homologar sus estudios en España pero el destino le obligó a trabajar en la Construcción y la Hostelería con horarios abusivos y sueldos entre 600 a 800 euros al mes, viviendo en una habitación. La vida de un emigrante nunca ha sido fácil. Con tesón y determinación, aunado con su amabilidad y talento natural como vendedor en su país natal, obtuvo un primer empleo en una tienda de telefonía que desde hace unos cuatro años se ha convertido en su empleo fijo. Y al preguntarle cómo se siente un ciudadano colombiano viviendo y trabajando en Majadahonda, responde: «Estoy muy contento de trabajar en Madrid, tengo ya un trabajo fijo con un horario partido razonable, comisiones por productividad, mi mujer trabaja y mis dos hijas van a un colegio público, así que puede decirse que a mis 38 años tengo una vida estable en España».

¿Qué experiencia tienes como vendedor en Majadahonda? –En esta empresa de telefonía he trabajado en varias tiendas con variadas experiencias. En Vallecas los clientes me invitaban hasta a café, en las tiendas del centro de Madrid, en la calle Princesa he atendido sobre todo a extranjeros que suelen ser muy amables. Sin embargo en la tienda del Gran Plaza tenía una jefa que no paraba de hacer ironías sobre mi nacionalidad con prejuicios claramente racistas lo que me hizo solicitar el traslado a Majadahonda. En general, los españoles de cierta edad suelen ser los más amables. Resulta curioso que mis jefes contraten a tantos vendedores latinoamericanos porque creo que nos caracterizamos por un trato amable y afectuoso hacia el cliente. Mi experiencia general, y con excepciones, claro– es que en Majadahonda los clientes suelen ser secos y directos, y a veces se creen la tapa del frasco. En una desagradable ocasión un hombre acompañado de su madre me exigió un duplicado de un teléfono pero sin ser su titular. Al negarme, me arrinconó en la tienda, me zarandeó y hasta llegó a amenazarme de muerte, incidente que me obligó a poner una denuncia a¡ título personal y no como empleado de la empresa. Creo que existen vacíos en cuanto a la seguridad del personal en las tiendas
¿En general cómo es su trabajo diario como vendedor? –creo que los latinos tendemos a ser más amables en el trato al público y a empatizar más con las necesidades de los clientes. Los europeos, sin embargo, tienden a ser más cortantes, van al grano sin dedicar tiempo a la cordialidad de la relación. En nuestro caso, cuanto mejor atendido se siente un cliente, al dedicarle tiempo y comprender bien sus necesidades y problemas, mejor resulta para el volumen de negocio total de la tienda. La vida es sorprendente, nunca pude imaginarme que desde la Medicina deportiva en mi Colombia natal iba a terminar en una empresa de telefonía en Madrid después de haber pasado por trabajos duros y mal pagados. Es importante tener siempre confianza en uno mismo y estar rodeado de buenos colegas, como es mi caso.


Magnífica entrevista Eythor
Gracias
Excelente entrevista. Soy de Costa Rica, y ha pasado muchas temporadas en España, pero debo confesar que me es muy difícil sentirme extranjero allí. Es como vivir en un país hermano, y con hermanos. Creo que son más las cosas las que nos unen, que las que nos separan.