
La librería Altazor de Majadahonda fue escenario de la presentación del libro de poemas de Manel Barriere «El Rostro Oculto». Lo introdujo la escritora Adriana Hoyos, que comenzó su intervención sobre el libro con las siguientes palabras: «Podríamos decir que el poemario de Manel Barrierre Figueroa recoge una serie de impresiones sobre los primeros meses de gestación de su hijo. Escribe casi como si de un diario se tratase, en tono sencillo y directo, apuntando a una visión autobiográfica. Pero esto debemos matizarlo, puesto que en toda literatura o proceso de escritura hay ficcionalidad».
«Desde el momento en que debemos tomar distancia de aquello que hemos vivido y nos situamos en la labor de plasmarlo, en ese instante ya estamos configurando una nueva realidad: la memoria, que al fin y al cabo es una desconfiguración o una distorsión de lo sucedido. A su vez también el lector hará su reescritura y reconfiguración. Aportará su mirada, llevando en ella toda su carga cultural o emotiva», señaló Adriana Hoyos.


“Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.”



“Matar el tiempo mientras espero el viaje,
el de verdad”
El viaje no termina.
El viaje no tiene fin
y me someto a las palabras.

Los fantasmas me observan
E intentan ayudarme.
Es el reflejo inverso
De una ficción. Nadie
Puede ayudarme. Nadie vive.
Nadie es nadie.
… La conciencia de la muerte
Es un imposible. Imposible
Descifrar el no ser, el no existir.
Por eso inventamos los dioses
Los paraísos,
Las trasmigraciones,
El eterno retorno
… A través de los colores
el universo
se vislumbra.
El humo de los cuerpos
Incinerados
Invade el espacio intermedio…

Nacer es el infinito y es la nada,
Es el recuerdo sepultado
Que nos convierte en viajero
Errante.

Vivir a través de la carne, a través
De la locura.
… me pregunto que será de ti,
de mi ante ti
… Quisiera empezar por el final,
que a la muerte le siguiera la vida.

«Y volvemos o mejor continuamos con el lenguaje como parte de la acción, del gesto que crea. El lenguaje que al nombrar funda e instaura. El lenguaje que insufla, como el soplo, la vida. Como la respiración misma, tiene su viaje de ida y vuelta: Inspirar y Expirar. El lenguaje o la reflexión sobre el acto de escribir recorren todo el poemario».
De dentro hacia afuera y de afuera hacia dentro…
A veces usamos las palabras para expresarnos, para lanzarnos al mundo.
Otras el mundo penetra en nosotros, nos fecunda a través de las palabras.
En la última parte del libro, “El sentido de la derrota“, el autor rescata el poder de la palabra y sobre todo la necesidad de la acción como medio para salvar la existencia:
Si algo tengo para ti son palabras
El acto es la vida, hijo mío,
Aún el acto derrotado.
Para finalizar la obra asistimos a unos versos duros y por que no, con un dejo de desasosiego, que nos confrontan con la realidad:
Esa primera derrota de la que fui
testigo es el acto de nacer.
Los cuales, traen a la memoria una cita de Emile Cioran: “… El miedo a la muerte no es sino la proyección hacia el futuro de otro miedo que se remonta a nuestro primer momento”.
Librería Altazor, Majadahonda 20 de marzo de 2015 , Eclipse parcial de Sol.


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