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Las «Bayas del diablo» o «Cerezas de la muerte» eran muy conocidas en la Antiguedad pero en el siglo XXI se perdió la memoria botánica sustituida por la farmacológica

LIDIA GARCIA. La senderista de Majadahonda que este viernes 16 de septiembre (2022) tuvo que ser evacuada de urgencia en el helicóptero del 112 desde el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido al Hospital Miguel Servet de Zaragoza por una intoxicación que le había provocado alucinaciones, comió bayas silvestres de «belladona«, según revela el periódico Heraldo de Aragón, que ha tenido acceso al parte médico. La planta, catalogada como tóxica y cuyos graves efectos adversos incluso pueden provocar la muerte, se llama técnicamente «Atropa belladonna» pero en la Edad Antigua se le llamaba «Bayas del diablo» o «Cerezas de la muerte» y fue utilizada por la reina egipcia Cleopatra y los emperadores romanos Marco Antonio o Claudio para sus intentos de suicidio. El envenenamiento de la turista majariega se produjo en 10 a 20 minutos: el primer signo es una sensación de boca seca, luego dificultad para tragar y hablar, aumento del ritmo cardíaco, la voz se vuelve ronca. Las pupilas se dilatan, no responden a la luz. La visión se deteriora, comienza la fotofobia, se experimenta excitación y pueden comenzar las alucinaciones. En caso de que fuera un envenenamiento severo, como parece por el uso del helicóptero para evacuarla de urgencia, la persona pierde completamente la orientación, hay una agudeza mental aguda y motora, convulsiones… Esto se acompaña de un aumento brusco de la temperatura, falta de aliento, una caída de la presión arterial. La intoxicación con belladona es muy grave, de ahí que se llamara inmediatamente a esa ambulancia aérea medicalizada. Antes de que se proporcione asistencia médica, se debió lavar el estómago afectado, dejar que bebiera algunos vasos de solución de permanganato de potasio administrándole un enema y dándole carbón activado.

AMÉRICA VALENZUELA. Su uso se remonta a la Antigüedad. La faceta venenosa de la belladona despertó el interés de la reina Cleopatra. Contempló su uso cuando planeaba su suicidio. Para conocer bien los efectos de esta planta ordenó a su esclavo tomar el veneno. Murió rápido, pero dolorosamente. La reina descartó sin dudar la opción. En el Renacimiento, la belladona se puso de moda como cosmético. Sus frutos irritan ligeramente la piel y las doncellas lo utilizaban para parecer sonrojadas. También se aplicaban el jugo de las bayas en los ojos. De esta forma, las pupilas se dilataban por la acción de la atropina que contiene, algo que según los cánones de belleza de la época, se consideraba muy bello. El objetivo era conseguir que los ojos se asemejaran a los de una gacela. Hoy en día, se utiliza de la misma manera, pero en las clínicas oftalmológicas para ver el fondo del ojo. Durante la Edad Media, la belladona fue un ingrediente fundamental en las pociones de las ‘brujas’ y los ‘magos‘. El mito de las escobas voladoras tiene su origen en estos ungüentos. Encontrar la dosis adecuada de belladona con el rudimentario instrumental de aquellos tiempos era muy difícil y se corría peligro de muerte si se ingería. Por eso, se utilizaba por vía tópica (piel). Untaban palos en la crema y se lo aplicaban en la vagina o en el ano. Cuando la droga surtía efecto, alucinaban y creían volar.​

MAKEMONE. La «Bella Dama» –nombre tan seductor con el que se llamaba a una planta que tiene un olor fétido– aparentemente es un tipo de medida de precaución, ya que todas las partes de la belladona son extremadamente tóxicas; de 10 a 20 de sus bayas negras y brillantes del tamaño de una pequeña cereza son suficientes para causar la muerte. También conocido bajo los nombres de «Estupor Somnoliento» y «Cereza Loca», el nombre genérico «Atropa» viene dado por el nombre de la diosa Atropa, quien, según el antiguo mito romano, en cualquier momento puede cortar el hilo de la vida humana. En el pasado reciente, la belladona se usaba como bebida junto con otros líquidos y, más tarde, como droga, ya que fue uno de los componentes de la famosa «pomada de brujos«. Al frotar esta pomada en la piel, los sujetos se quedaban dormidos, su sueño duraba 24 horas. Durante este sueño, sentían que con una fuerza irresistible estaban involucrados en una circulación aérea violenta y las personas poderosas en un disfrute extraordinario se lanzaban en un frenesí para bailar. Cuando despertaban, creían que realmente participaron en el día de reposo hechicero. Esta sensación de vuelo fue el resultado del beleño, que es parte de la pomada. El toxicólogo alemán Gustav Schenk estaba convencido de esto por su propia experiencia. La apariencia del beleño no es más atractiva que la apariencia de una belladona. Sobre la belladonna, el beleño o cualquier droga un botánico podría notar que su olor repulsivo contribuye a la creación de la teoría de las «firmas», según la cual la propia planta señala los peligros asociados con su uso.

ROSANA FERRE. Belladona (atropa belladonna), es un nombre bonito para una planta preciosa, pero que esconde tras su belleza un veneno que puede ser mortal. La Belladona se hizo famosa entre las cortesanas de Italia en los siglos XVI y XVII, pues entre sus múltiples propiedades, dilata las pupilas, y cuando estamos enamorados y miramos a los ojos de nuestro amad@ las pupilas se nos dilatan. Esto es algo que a lo mejor conscientemente no apuntamos, pero que dentro de la comunicación no verbal nuestro cuerpo lo sabe. Las cortesanas se dieron cuenta de que atraían mucho más a los hombres con las pupilas dilatadas (estos inconscientemente se sentían objeto del amor de ellas) y por eso empezaron a usarlo. De hecho el nombre de “Belladonna” es originario del Italiano, “Bella mujer”. Antiguamente recibía otro nombre, mucho más descriptivo de su poder, se la llamaba “atropa”, que deriva de la palabra “Atropos” el nombre de una de las tres Moiras. Las denominadas Moiras o Parcas eran las tres damas forjadoras del destino de los seres humanos, jugaban con los hilos de las vidas de los hombres y Atropos, la tercera Moira, era la que tenía las tijeras que cortaban finalmente el hilo de la vida de los humanos llevándolos irremediablemente a la muerte. Tal vez este, o “sombra nocturna mortal”, “baya de la bruja”, “cereza del Diablo” o “planta de la muerte” como también se la conocía, sean mejores nombres para la Belladona, pues uno de sus principios activos es la atropina, que puede ser un veneno mortal.

De hecho el uso de esta planta también se asoció en la Edad Media a la brujería. Se pensaba que la noche de las Walpurias (o Walpurgis), cuando las brujas se preparaban para el aquelarre, el espíritu de la belladona salía de la planta y se reunía con ellas. Este espíritu era una hechicera bellísima a la que si cualquier hombre miraba a los ojos moría. La Belladona ha estado siempre unida a la sensualidad, o mejor, a la sexualidad femenina, que hechiza, embruja y puede ser muy peligrosa. El uso de la Belladona es conocido desde la antigüedad, era uno de los ingredientes que en dosis pequeñas se añadía al vino en las bacanales dionisíacas. Durante el antiguo Egipto se consumía la Belladona en pequeñas cantidades porque se creía que tenía la capacidad de abrir las puertas a otras realidades. Los sacerdotes romanos bebían su jugo para invocar a Bellona, la diosa de la guerra y así conseguir el triunfo para sus ejércitos. Desde la Antigüedad a la Edad Media se usó como narcótico, en pequeñas dosis: es sedante, calma los dolores y puede actuar como hipnótico.

Se dice de la Belladona que fue el veneno con el que Marco Antonio (junto a Cleopatra) se envenenó y perdió la guerra en Esparta. Y también que fue el veneno que acabó con la vida del emperador romano Claudio. Era sabido por la nobleza que el veneno de la belladona era uno de los más usados, porque administrado a dosis pequeñas pero regulares, no daba síntomas inmediatos pero acababa matándote. Así pues, cuando el copero del emperador probaba primero su comida, no moría ni sentía dolores inmediatos. Así se aseguraban de que el noble o el emperador sí ingiriera la comida o bebida envenenada. La belladona crece en toda Europa, puede alcanzar hasta el metro y medio de altura. Es una planta muy atractiva, sus flores son campanillas muy bellas de color violeta y crea un fruto, una baya negra pequeña y redonda de sabor dulce (similar al mirtilo o las moras, pero un poco más grande) que puede ser muy tentadora, especialmente para los niños. Solo la ingesta de 10–15 bayas en un adulto y de 5–10 en un niño, pueden llevar a la muerte. Florece y da sus frutos también en verano. Su néctar es muy preciado por las abejas, quienes al fabricar la miel, la producen con los efectos psicoactivos de la Belladona, pudiendo producir visiones y alucinaciones a quien la ingiera.

 

 

 

 

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