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La escritora Mª Ángeles Espartal Cano reside en Majadahonda desde hace veinte años

ELENA MARTICORENA. María Ángeles Espartal Cano (Alcázar de San Juan, 1969) es vecina del municipio de Majadahonda desde hace casi 20 años y acaba de presentar su libro «Un año entre fábulas y versos», publicado por Círculo Rojo Editorial, en el año 2021. María Ángeles, que quiso cerrar el año 2020 con optimismo, decidió plasmar sus pensamientos durante el confinamiento en esta obra. La autora concede esta entrevista a Majadahonda Magazin en este mes de noviembre (2022) explicando su vínculo con Majadahonda y sus raíces ciudadrealeñas. «Mis padres eligieron Ciudad Real para anidar y formar familia porque ellos venían de un pueblo de Jaén. Actualmente resido en Majadahonda junto a mi marido e hijos desde el año 2004, donde nos vinimos a vivir por cuestiones laborales, y elegimos este lugar por la cercanía del trabajo de mi marido», explica la autora. ¿Cuál es tu vínculo con Majadahonda? –El vínculo con esta ciudad se va forjando desde hace casi veinte años, desde que pusimos un pie en un pequeño apartamento en la calle San Manuel en el año 2004. Mi hija comenzó aquí primaria y mi hijo en la guardería. Los dos primeros años fueron difíciles, me costó adaptarme a tierras madrileñas. Con los años y los niños en el colegio, comencé a unirme mediante el AMPA del colegio, asistencia al gimnasio, algún curso que otro, yendo a misa y catequesis… fui conociendo a tantas personas que ahora me costaría marcharme, digamos que he echado raíces aquí.


Elena Marticorena

¿A qué te dedicas profesionalmente? –Solamente estudié EGB, y pronto tuve que ponerme a trabajar en distintos talleres, todos relacionados con la moda. Éramos 7 en la familia y había que arrimar el hombro. Con 16 años me centré en una fábrica de ropa de mujer, donde estuve unos 10 años. También estuve de recepcionista durante 3 años en el Hospital de Alcázar de San Juan, y como dije antes, llegó el año 2004 y vine a conquistar Majadahonda. Ahora mismo me limito a trabajar en casa educando y cuidando a mis hijos. La vida quiso que uno de ellos tenga una discapacidad y sigo volcada en ello, con lo que conlleva médicos y hospitales continuamente ¿Cuándo comienza tu interés por la escritura y por la poesía? –Siempre me gustó escribir frases, pensamientos, sobre todo cuando era adolescente. Escribía mucho en diarios, contar mis historias, eso sí, sin que nadie lo supiera, no me gustaba compartir con nadie mis fueros internos, mis miedos, tampoco contar en voz alta lo soñadora que era… bueno… y sigo siendo. La poesía siempre me gustó y muy a menudo tenía y tengo algún libro de poemas entre manos.

La autora acompañada de familiares y amigos el pasado 16 de noviembre (2022) en la Biblioteca Francisco Umbral

¿Cuáles son tus referentes en la literatura? –»Rimas y leyendas» de Gustavo Adolfo Bécquer fue el primer libro que leí, aunque me gusta casi todo tipo de lectura, en las canciones sobre todo de cantautores siempre encuentro una fuente de inspiración, Sabina, Aute, Serrat, Víctor Manuel, Jarcha… Las letras del grupo La Oreja de Van Gogh para mí son poemas musicalizados. Hay un grupo alcazareño que sigue cantando desde los años 70, se llama Noviembre y sus letras, compuestas por Daniel Escribano, siempre me han inspirado. Emily Dikinson y las hermanas Brontë me gustan mucho, la aventurera Matilde Asensi, la novela histórica de María Teresa Álvarez, los casos a resolver de Lorenzo Silva, y todo lo que escribe Eduardo Mendoza. Ahora leo según mi estado de ánimo y prefiero lecturas agradables, para tristezas ya está la cruda realidad. Segunda y última parte: «Mi libro surgió en plena pandemia inspirado en anécdotas de mi vida y en temas actuales».

Majadahonda Magazin