
LOS AUTORES. (26 de agosto de 2024). Escribir de historia local es siempre comprometido, pues es en las ciudades y villas en donde los vecinos se sienten más afectados por su pasado, aunque este sea, como en el caso que nos ocupa, un pasado notoriamente local, sin trascendencia en el devenir de los grandes acontecimientos históricos, y sin que éstos tampoco afectaran apenas a la vida cotidiana de los majariegos. Y si, como antes decíamos, siempre es comprometido escribir la historia de una localidad, aún más lo es en el presente caso de Majadahonda, en el que apenas ha llegado hasta nosotros ninguna documentación procedente del archivo municipal, ni tampoco del archivo parroquial, que son las fuentes más habituales, y sobre todo más seguras, a la hora de abordar ese pasado local. Su destrucción en las guerras de 1808 y de 1936 nos priva de conocerlo con detalle, y nos impide ofrecer al lector una historia local más amena, cuajada de las sólitas anécdotas personales y colectivas que encarnan la vida rural. Por eso lo primero que hemos hecho ha sido recopilar, en una tarea de investigación ardua pero imprescindible, cuantos antecedentes documentales nos ha sido dado localizar en otros archivos foráneos.









