
JULIA BACHILLER. Sin lugar a duda, han sido -y continuarán siendo- unos años duros y difíciles, empañados por la crisis sanitaria que no ha llegado a su fin, los que nos ha sometido a una presión epidemiológica y económica para la que no estábamos preparados. Por este motivo “la moral de la tropa” -y con ello me refiero a los vecinos- se ha visto bastante dañada. Y no era cuestión de anticipar las fiestas navideñas al mes de noviembre, sino aprovechar este tradicional «puente de diciembre» (del 4 al 8) como ocasión especial y más que merecida para el disfrute popular y gratuito en la vía pública, ya que ha pasado mucho tiempo desde que los vecinos vieran por última vez sus calles iluminadas con luz y color, algo que, por absurdo que parezca, ayuda a sobrellevar los difíciles momentos y recuerdos que nos está dejando la pandemia, y más en estas fechas. Por otro lado, el Ayuntamiento de Majadahonda nos «vende» como actividad municipal el concierto de “Taburete” a 15 euros (ignoramos cuanto le paga el Ayuntamiento al hijo de Bárcenas porque su caché es de 35.000 € para lo cual tendría que vender 2.300 entradas, gastos aparte), cuando la situación económica general es precaria y los conciertos de similar magnitud en las fiestas locales han sido gratuitos.









