“Cementerio de instantes” de Eloy Rubio Carro: Aute, Llamazares, Prada, Colomo, Lostalé… y ahora Utrera

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Eloy Rubio Carro
Eloy Rubio Carro

PAULA BERBELL. Fotógrafo leonés de una singularidad sorprendente sí, pero también poeta, profesor de Filosofía, y narrador. Así han definido a Eloy Rubio Carro, por cuya galería de retratos, a los que casi siempre acompaña gestualmente con las manos como hace el célebre videoartista Bill Viola en “Four Hands”, han pasado los poetas Antonio Colinas, Andrés Sánchez Robayna, Luis García Montero, Julieta Valero, Antonio Manilla o Nuria Antón, el músico Luis Eduardo Aute, los escritores Julio Llamazares o Juan Manuel de Prada, los cineastas Fernando Colomo y Pedro Olea o el ex ministro de Cultura, César Antonio Molina y el periodista cultural Javier Lostalé. El último en incorporarse a este “cementerio de instantes” que diría el poeta Juan Luis Panero ha sido el escritor y periodista Federico Utrera, director de MJD Magazin, e ilustramos este artículo del sucesor de Alberto Schommer con el texto y la imagen –no se le conocen autorretratos– de la entrevista que le realizó Manuel Cuenya en ileón.com, así como otra reseña que le escribió Adrián del Campo.

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F. Utrera

“Profesor de Filosofía y poeta, Eloy Rubio Carro se define como un ‘currante de la filosofía’, que realizó su tesina sobre el filósofo Husserl e imparte clases en un instituto de León. “Lo que sí me ha dado la filosofía es esa visión de larga distancia, el desvínculo vinculante que practicaba uno de los personajes de Tennessee Williams, creo que en ‘Un tranvía llamado deseo'”, aclara este autor astorgano, que pertenece a una familia de periodistas, entre los que se hallan sus tíos, los hermanos Carro Celada, Juan María González Gullón, otro tío suyo, además de sus primos Magín Revillo y su hermana Carmen González Revillo o su propia mujer, María Antonia Reinares, que lleva ejerciendo el periodismo desde hace ya varios años y ahora regenta el periódico digital ‘Astorgaredaccion.com’, con el que colabora Eloy realizando entrevistas y reseñas de libros y autores/autoras. Como por ejemplo el análisis del libro del poeta Luis Antonio de Villena, ‘Lúcidos bordes del abismo’, dedicado a los Panero”.

Julio Llamazares
Julio Llamazares

“Rememora su infancia en una Astorga de largas vacaciones, y también de regreso y de “regresión”, porque si bien ha cambiado su fisonomía en los últimos años, ha habido demasiado control social, según Eloy, lo que impide que uno madure adecuadamente. Y aunque en la actualidad vive a diez kilómetros de la capital maragata, sigue asomado a la misma: “si me subo a un corredor veo las torres de la catedral”, que es como “estar asomado al balcón de la infancia… una manera muy catuliana, ‘Odi et amo’, de estar”. Como buen maragato, Eloy cree que la provincia de León ha dado y sigue dando buenos narradores y poetas a resultas de la magnífica labor realizada por las generaciones anteriores, “los Panero y Carro Celada en Astorga, Carnicer o Pereira en el Bierzo”, aparte de la contribución de las revistas ‘Espadaña’ y ‘Claraboya‘ en León.

Fascinado ante el lenguaje, “el lenguaje que tú produces que te dice cosas, un lenguaje que viene de ti y que piensa antes de que puedas pensar nada, un ir por delante del lenguaje sobre el pensar, esto que dijeron los dadaístas de que ‘el pensamiento surge en la boca'”, descubrió ya en la infancia su gusto por la escritura creativa. Durante su estancia en Vigo, a finales de los años ochenta, recién egresado de la universidad, Eloy Rubio Carro descubrió la movida contracultural viguesa y participó colateralmente en la misma, colaborando con algunos cuentos en revistas efímeras y ‘underground’ (‘Tintimán‘ en Vigo, ‘Hipocausto‘, en Astorga) y otras publicaciones de corte étnico, como ‘Nevipens Romaní’, incluso llegó a editar un libro, ‘Odioso, esto no es el paraíso’, en el que proponía una visión muy crítica “de eso que amparándose en el inmovilismo se denominó movida, yo ya estaba en la quietud…”.

Csar Antonio Molina
C. A. Molina

Su libro de cuentos, con aromas fantástico cunqueirianos aunque con el tono desabrido y nihilista de aquella época de la movida, tuvo difusión en pequeños grupos, entre sus amigos. Y su idea de continuar con aquel tipo de cuentos, que se leyeran en la incipiente Onda Cero de Astorga, nunca  llegaron a publicarse, porque, según él, nunca ha perdido el tiempo en currarse a los políticos. Supone que se quedarían en algún cajón del Ayuntamiento de Astorga. Autor del poemario ‘Pajaroquealanochesederrama’, dedicado a su tío José Antonio Carro Celada, Eloy se siente cercano a poetas como T. S. Eliot, el Vallejo de ‘Trilce’ o Huidobro, y cree que el poeta tiene que aportar algo o bien no tiene sentido insistir en el error, porque “abundan demasiado esos poetas de quince libros que no han ido más allá del primero”. Tal vez por eso su obra literaria es breve, breve pero intensa, en todo caso. “La poesía debe ser una fulguración del lenguaje que se escapa al pensar, aunque el pensar corre luego detrás, es una respuesta enigmática y muy emotiva a esas preguntas que nos merodean siempre, el nacer y el morir”, precisa este poeta y narrador, al que le gusta viajar por los libros, “como decía un judío de ‘El hombre de Kiev’ como si cabalgara en la escoba de una bruja, hasta el próximo Sabbath”, y cuya poesía es “críptica, enigmática, a veces abisal, escapa de sí misma y rehúye el ser”.

F. Colomo
F. Colomo

¿Qué libro no dejarías de leer o leerías por segunda vez?
–No dejaría de leer nunca ‘La muerte de Virgilio‘, de hecho no he dejado nunca de leerlo y no lo he leído nunca. Tampoco he dejado nunca de leer ‘La odisea’, las metamorfosis, algunos poemas de Pound o de Samuel Beckett, la novela ‘Años luz’, de Salter, etc.
Un personaje imprescindible en la literatura (o en la vida).
–Puedo y de hecho prescindo de todos los personajes, hubo una época en que me fascinaron esos escritores o poetas que una vez alcanzada la fama vivían en el anonimato: el modelo era Descartes, pero a mí me seducían más Thomas Pynchon, Samuel Beckett, algo menos Salinger.
Un autor o autora insoportable (o un libro insoportable).
–No leo autores/as insoportables, me encantaba Juan Benet.
Un rasgo que defina tu personalidad.
–Dicen que mi personalidad podría definirse por la capacidad de análisis, la profundidad, no estoy de acuerdo.
¿Qué cualidad prefieres en una persona?
–La cualidad, que prefiero en una persona, es la creatividad, la bondad, la versatilidad, etc.

L.G. Montero
L.G. Montero

¿Qué opinión te merece la política actual? ¿Y la sociedad?
–De la política no quiero decir nada, solo que en esto soy muy aristotélico, muy griego, nada de lo que se ve por acá… Sociedad de riesgo global, sociedad líquida, una inmensa trampa; más que nunca disponemos de instrumentos de análisis para comprendernos y sin embargo ciframos la salvación en la dependencia de los productos de la tecnología que están en manos de unos pocos (esto habría que discutirlo con tranquilidad, no en este formato tan breve).
¿Qué es lo que más te divierte en la vida?
–Francamente esto no es demasiado divertido; pero sin llegar a tanto, lo que me puede divertir más en esa no diversión es ese pensar que radica en el lenguaje; lo que a poco que nos descuidemos piensa en nosotros, nos hace pensados. Me divierten las frases hechas para entrar en su literalidad y retorcerlas. Eso no es literatura, es tan solo un mecanismo de defensa, el (re)volverse a uno mismo luego de haber sido tan confundido.
¿Por qué escribes?
–Creo que queda claro que no es que escriba para respirar, a veces para explicarme el asombro de estar vivo y sorprenderme de que no soy quien solía parecer, un ‘daimon’ socrático guiñándome el ojo…

J.M. de Prada
J.M. de Prada

¿Crees que las redes sociales, Facebook o Twitter, sirven para ejercitar tu estilo literario?
–Las redes sociales no sirven para mejorar mi estilo, tampoco lo empeoran, las uso lo justito, observo que, mayormente, son redes donde lo que más se valora es la imagen, es tan solo mi experiencia: si pongo una fotografía que acompaña a un texto, léase una entrevista, una crítica, recibo tres o cuatro ‘me gusta’. Si coloco esa misma fotografía en Facebook sin texto alguno, recibo doce o quince ‘me gusta’, como ves poca cosa.
¿Cuáles son tus fuentes literarias  a la hora de escribir?
–Mis fuentes literarias son los libros que me merodean.
¿Escribes o sigues algún blog con entusiasmo porque te parezca una herramienta literaria?
–El único blog que de vez en cuando veo es el de ‘Manual de ultramarinos’ y por supuesto la revista cultural digital: ‘Tam Tam Press’, que dirige mi amiga Eloísa, y donde a veces colaboro.
Una frase que resuma tu modo de entender el mundo.
–No tengo frases para resumir nada y menos mi modo de estar acá en el mundo, lo que necesito es ampliar el fraseo, sería esa la manera de ir entendiéndolo, me refiero al mundo, de ahí quizás venga esta manía, no muy abundante, pero sí permanente de continuar con la escritura.

Javier Lostalé
Javier Lostalé

Adrián del Campo, por su parte, contaba que Eloy Rubio Carro fue quien publicó un guión titulado ‘Salamanca, Gran Hotel General de España’, texto hallado en una carpeta de Esteban Carro Celada encabezada por el siguiente nombre: ‘Prosa inédita de Leopoldo Panero’. En ella se guardaba la transcripción mecanografiada del citado argumento dramático junto a varias fotocopias autógrafas de cuentos del poeta maragato. En cuanto a la historia de cine ideada, supuestamente, por Panero, esta narra un episodio acontecido en el Gran Hotel de Salamanca, en plena Guerra Civil, coincidiendo con la batalla de Brunete. En el complejo hostelero se mezclan varios personajes, la mayoría militares del frente falangista, en principio inconexos entre sí, para acabar estando unidos por diferentes lazos, desde el amor hasta el servicio militar, pero todo marcado por un denominador común, la muerte que acompaña a cualquier conflicto bélico y que saca a relucir los sentimientos más profundos de cada personaje. Con esta obra, Panero habría querido probar suerte en el emergente séptimo arte, adelantándose a muchos escritores que, en la actualidad, han encontrado una nueva salida laboral en el mundo de la pequeña o la gran pantalla, donde ponen su literatura en boca de los actores, con suerte, de los buenos.

Antonio Colinas
Antonio Colinas
Robayna

Julieta ValeroNuria Antonantonio manillaGalería de Pedro Oleafotografías de Eloy Rubio Carro

Entrevista a Eloy Rubio Carro

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