Dr. Orengo (Majadahonda): “Hay que diferenciar los síntomas del virus de la incertidumbre y el miedo al Covid”

El Dr. Orengo sugiere que también hay causas psicosociales y no viricas en los enfermos que se creen afectados por la pandemia

DR. FRANCISCO ORENGO GARCÍA (*Médico psiquiatra de Majadahonda). Estamos viviendo de nuevo en estos primeros días de septiembre de 2020 una reactivación de la alerta y alarma sociales ante la presencia de cientos de personas infectadas por el virus Covid 19. Se está creando un estrés suplementario por la vuelta a las escuelas y colegios, a los lugares de trabajo habituales y, también, por una vuelta a la actividad política normal en corporaciones locales, comunidades autónomas y a nivel nacional y europeo. Y no es Covid 19 todo lo que reluce, si se me permite la expresión, pues hay elementos psicosociales que están jugando un papel importante y que son independientes del virus, aunque forman parte de las reacciones normales ante circunstancias psicosociales como las actuales. Quiero decir con esto que, a diferencia de lo que parece que se está divulgando por la prensa menos informada y otros canales de información como redes sociales, una parte importante de lo que parecen síntomas específicos, secuelas de la infección, son sin embargo una parte importante de la suplementación de la sensación de enfermedad y afectación por la misma que proviene de causas psicosociales.

Dr. Orengo García

En primer lugar, genera ansiedad, incertidumbre y hondo pesar en individuos y familias la gran inestabilidad laboral y pérdidas de trabajo. Por otro lado, la experiencia de haber perdido a un ser querido de manera abrupta y, en muchos casos, aislados en residencias, acontecidos en estos meses, ha generado en bastantes personas una experiencia cercana a la traumática por pérdida de afecto y rabia, dolor y desesperación consecutivas. Finalmente, el clima político enrarecido y creado como “arma de contestación catastrofista” por algunos grupos políticos bien conocidos, en España y fuera, ha generado una crispación que, no por conocida, resulta menos dañina en personas que se encuentran actualmente pasando alguna forma de duelo.

Por todo ello, debemos hacer un ejercicio de discriminación en los síntomas y en los pesares de las personas afectadas directamente, bien por la pandemia y/o además por sus secuelas psicosociales. Un elemento crucial es saber diferenciar los síntomas psicosomáticos como dolores físicos indeterminados y otros efectos de la traumatización psíquica como alteraciones del sueño y dificultades para dormir, con pesadillas incluidas, en personas que han sufrido una pérdida emocional intensa, súbita y por la que no han podido realizar un proceso de duelo adecuado. No olvidemos que, de acuerdo con una regla general bien conocida en Salud Mental, se tardan unos tres meses aproximadamente hasta que se puede volver a una cierta normalidad emocional y física tras una experiencia de defunción, incendio de la casa o accidente severo de algún tipo.

Esto quiere decir que, si tomamos en cuenta el comienzo de la pandemia y sus secuelas sociales a partir de abril de 2020, nos ponemos en la mitad de julio como tiempo mínimo de elaboración de duelos. Sin embargo, este nuevo rebrote de alerta y alarma social de primeros de septiembre ha reactivado las reacciones de ansiedad e incertidumbre sociales generando de nuevo que el reloj de la puesta en marcha de reacciones de reparación psíquica de los duelos por pérdida se haya puesto a cero en muchos casos. Por esta razón, conviene y mucho, informar a la población correctamente, no hacer creer que está dañada por el virus, cuando lo que en realidad padece son las consecuencias del miedo, la ansiedad y la incertidumbre social y política.

El resultado de la incertidumbre y el miedo es y será que muchas personas y profesionales no sabrán diferenciar adecuadamente cuales son síntomas producidos directamente por el virus y cuales son reacciones psíquicas normales ante los síntomas psicosociales que genera el manejo de la epidemia por algunos medios de comunicación poco informados, así como los intereses políticos de los partidos catastrofistas. Por tanto, no nos dejemos llevar por el pánico, el derrotismo y separemos unas cosas de otras sin mezclar lo que viene directamente de la infección con lo que son reacciones degradables pero pasajeras ante la pandemia y que hay que tratar en la mayoría de los casos con medidas de reposo y cuidado, sin medicamentos psiquiátricos.

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