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«Mi «glosa» de 124×85 cm que reproduce los dibujos hechos por mi padre de sus compañeros condenados a muerte como él en el penal del Hacho de Ceuta» (Fernando Arrabal)

FERNANDO ARRABAL. En 2019 (con casi 88 años) vi por primera vez que existía mi desconocida abuela Concepcion Ruiz. Lo supe por Marina Llobera de Pollença. ¡Con qué arte se dirige mi Abuela-Coraje por instancia al carcelero-jefe y verdugo de su hijo ¿hubiera sido delito dirigirse a él con una simple carta?. Mi Abuela Madre-Coraje ¿cómo hizo para recorrer el trayecto Córdoba/Palma de Mallorca en plena incivil guerra? ¿llegó por fin a besar a su hijo en el pasillo de la muerte dos meses antes de su fusilamiento, el día de San Rafael, en el Fortín de Illetres de Palma de Mallorca? ¿pudo igualmente hacer el recorrido Córdoba/Ceuta para besar a su hijo Fernando, mi padre, durante el año que pasó en el pasillo de la muerte? ¿pudo igualmente hacer el recorrido Córdoba/Barcelona para besar a su hijo Ángel durante el año que pasó en el pasillo de la muerte?. Haciendo de tripas corazón tuvo que decir a los vencedores y verdugos de sus tres hijos que tenía: «el dolor de haber perdido los otros dos hijos que le quedaban a manos de la furia roja».  Haciendo de tripas corazón tuvo que llamar al matarife de su hijo: «Excelencia… y con el más rendido respeto y consideración…». Haciendo de tripas corazón tuvo que decir que «por azares de la vida su hijo había tenido la desgracia de verse privado de la libertad…». Haciendo de tripas corazón tuvo que referirse al «bondadoso corazón del sayón de su hijo» y pedir que «su vida guarde Dios muchos años para bien de nuestra querida España«… Haciendo de tripas corazón tuvo que llamar «año triunfal» a aquel año que vio todas sus penas de madre acumuladas.

La «glosa», al completo

… a menudo me ilusioné imaginando
que se me hacía pagar en torno mío
la lealtad y el proceder ¿único?
de aquellos tres arra-beaux;
aquellos hermanos fieles
a sus vocaciones y promesas;
me quedaba por descubrir
a casi mis 88 años
a la heroína silente y acallada
de aquel vendaval de gritos;
con la indómita mujer
ausente de todas las crónicas
y tan presente
en su humilde gesta de guerra:
la hazaña de su arrojo.

                                                                                       *    *    *

Yoko Ono, John Lennon y Arrabal en el Festival de Cannes

En mi última charla con Picasso en su mansión no quería ni que se mencionará en su presencia el titulo de mi primera película («Viva la muerte») que en aquel momento se estrenaba en el Festival de Cannes. Poco después cenando ya en Cannes con Buñuel le dije: -Allá arriba, en su mansión,  es posible que Picasso se aburra ¿por qué no vamos juntos a verle?. Buñuel me respondió: -¡No! No vaya  a ser que me muestre sus cuadros. [Nunca le dije a Buñuel -que ya se había ido- que poco después me tropecé con Yoko Ono y John Lennon muy admirativos, como en su caso, sin merecerlos ni remotamente. Lennon me acogió en plena calle silbando el tema de la película.]. Pinchar en las fotografías de la galería para aumentar la imagen y leer los pies de foto de Arrabal.

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