La relación del poeta Rafael Alberti con Majadahonda y con Madrid a través de Mª Teresa León: 20º aniversario

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Rafael Alberti y María Teresa León

LIDIA GARCIA. Hace 20 años, el 28 de octubre de 1999, moría el poeta Rafael Alberti. Y la periodista Marina Casado de “El País” ha recordado en su obituario su relación con Majadahonda a través de su esposa, la escritora María Teresa León. Lo hace así: “Durante su largo exilio, Alberti recordaría este Madrid, el de los museos y los amigos, y también aquel otro: el de la guerra, cuando puso su poesía al servicio de la causa republicana y fue secretario de la Alianza de Intelectuales Antifascistas -con sede en el palacio de los Heredia-Spínola, hoy ocupado por la Biblioteca Francisco Zabálburu-. A su regreso, en 1977, encontró una ciudad muy distinta. La nostalgia lo condujo a visitar de nuevo la calle de Pintor Rosales, donde había vivido entre 1931 y 1936 con su primera esposa, la escritora María Teresa León. Cuando esta, afectada de alzhéimer, ingresó en un sanatorio de Majadahonda -localidad en la que fue enterrada en 1988-, el anciano poeta experimentó la soledad en un desordenado estudio de la calle de Princesa. En 1990, contrajo segundas nupcias con la profesora María Asunción Mateo. Junto a ella, la luz de El Puerto de Santa María lo vio morir la noche del 28 de octubre de 1999″.

La tumba de María Teresa León en Majadahonda

Y prosigue: “se cumplen 20 años de la muerte del poeta Rafael Alberti (1902-1999), último miembro de la Generación del 27. Aunque nació y murió en El Puerto de Santa María -aquel paraíso suyo azul y blanco de la bahía de Cádiz-, Madrid ocupó un lugar especial en sus afectos desde 1917, año en el que se trasladó a la capital junto a su familia por intereses laborales del padre. Jamás se marchó del todo de Madrid, la ciudad de su juventud alocada, de las noches en vela pintando la luna, de la apasionada militancia política. Para él, siempre fue esa insomne “capital de la gloria” a la que un día cantó y alentó a permanecer en alerta ante la amenaza del bando sublevado: “Ya nunca podrá dormirse, / porque si Madrid se duerme, / querrá despertarse un día / y el alba no vendrá a verle”. Estaba en juego la luz”. Lea el reportaje completo.

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