
MIGUEL SANCHIZ. (Majadahonda, 26 de agosto de 2026). Cuentos reales de verano: una aclaración necesaria. En los últimos días he recibido una observación del Ayuntamiento de Majadahonda a propósito del cuento “La Inauguración del Banco Inteligente”, publicado en esta serie de verano. La preocupación surgió por el uso de la expresión “cuento real”, que algunos han interpretado como sinónimo de “hecho verdadero”. Conviene, por tanto, aclarar el sentido literario de la palabra. La serie “Cuentos reales de verano” utiliza el término “real” en su acepción narrativa: historias verosímiles, ambientadas en Majadahonda, pero no necesariamente verdaderas ni basadas en hechos ocurridos. Son relatos de ficción costumbrista, escritos con humor, exageración y guiños que cualquier lector reconoce como recursos literarios, no como crónica municipal. El propósito de estos textos es narrativo y humorístico, no informativo. No describen actuaciones concretas de personas identificables ni atribuyen responsabilidades reales. Por ello, reitero: “Real» significa verosímil, no verdadero. La literatura, desde Larra hasta Umbral, ha jugado siempre con esa frontera amable entre lo posible y lo inventado. Mis cuentos se inscriben en esa tradición: exageran, ironizan, deforman y, sobre todo, invitan a sonreír. Y para despejar cualquier duda adicional, basta un detalle del propio relato: en él aparece un concejal de Innovación y Nuevas Tecnologías, cargo que no existe en el organigrama del Ayuntamiento de Majadahonda. Ese simple hecho confirma que el cuento es exactamente eso: un cuento. Los libros no muerden. Pero, eso sí: hay que saber leer.









