JOSE Mª BABOT VIZCAÍNO. Reza una especie de chascarrillo de hace muchos años, que dice así: «estando unos comunistas repartiéndose los bienes de los demás, al llegar al edificio de uno de ellos uno dijo: «¡ojo, que la moto es mía!». Es de suponer que aquí en Majadahonda este llamémosle chiste se debe conocer ¿no? Viene esto a colación del grave suceso que ha sucedido en Asturias. No me sienta bien pero me da igual que igual me da. Lo mismito que a ellos cuando le ocurre algo a un contrincante político. Y ello se ve y se nota en las contestaciones a determinados, por no decir todos, los escritos que a los de izquierdas no les encantan. Se marchó de vacaciones la pareja del segundo vicepresidente y la ministra de «Igual dá» a la tierra asturiana, que tiene muchísima fama de buena acogida pero ¿qué tendrá esta pareja o que les habrán hecho a los dueños de la sidra para que les hayan hecho un escrache tan fuerte que les han obligado a poner pies en polvorosa? Se han marchado con más ira que dignidad, según los hechos. Les han demostrado los habitantes de Felgueras que no tienen miedo. Y les han obligado a marcharse «democráticamente».


Babot Vizcaino

Es de suponer que al ser esa tierra revolucionaria y muy de izquierdas, se les iba a acoger como a Fidel en La Habana (Cuba) cuando entró hace muchos años ya. Y no ha sido así. Les han invitado a marcharse con el rabo entre las piernas, cosa que han hecho, claro. Un escrache lleno de odio, el desprecio del pueblo y los garabatos en las calles, anónimos pero muy claros. Y avisándoles para que advirtieran a los de su opción política que echasen la culpa a los de derechas. Y es que Iglesias, según parece, se creía que se iba a llevar de calle la gobernanza pero no es oro todo lo que reluce y ahora las cañas se les están empezando a volver lanzas. Le empiezan a crecer más enanos debajo de las piernas y, casi seguro que no sabe cómo saldrá de estas. Y eso es un aviso a sus mandos correligionarios también. Da la sensación de que empieza el principio de su fin político, pero habrá que esperar la decisión de su jefe de filas, aquel que le dio el abrazo del oso, para ver por donde respirará en cuanto ocurran unas pocas cosas más. Desde estas líneas y desde Majadahonda le sugiero a Iglesias que modere sus actos y discursos. Y a su pareja que no sea tan prepotente, que el camino es muy largo y siempre hay encontronazos en él. Y los españoles, lo mismo que damos besos y abrazos, quitamos la confianza y volvemos las espaldas.

Majadahonda Magazin