«Hace ya un par de años o quizás algo más, que el antiguo edificio de la Tesorería de la  Seguridad Social de Majadahonda no está en desuso, no, está super abandonado a la intemperie y a disposición de quien se proponga hacer lo que le venga en gana. Pero no solo es la edificación en sí la que está abandonada: lo que antes eran unos jardines de muy buen ver, ahora es la podredumbre quien se ha apoderado de ellos»

JOSE Mª BABOT. (Majadahonda, 26 de febrero de 2025). Edificios en Desuso. Hace ya un par de años o quizás algo más, que el antiguo edificio de la Tesorería de la  Seguridad Social de Majadahonda no está en desuso, no, está super abandonado a la intemperie y a disposición de quien se proponga hacer lo que le venga en gana. Pero no solo es la edificación en sí la que está abandonada: lo que antes eran unos jardines de muy buen ver, ahora es la podredumbre quien se ha apoderado de ellos. Y no solo es esto: la valla que circunda al edificio está insólitamente tan descuajaringada que, supongo, alguien se está llevando las losas que recubren los ladrillos. Además está el cemento reseco, al aire, dando una sensación pésima. O por mejor decir, no da la sensación, es la pura realidad de abandono total, además de dar verdadero asco pasar por su lado. Y no solo es esto lo penoso.

José Mª Babot Vizcaíno

Hay en medio de la valla un tenderete para espera del personal a los autobuses que pasan por ahí, y eso sí que da verdadero resquemor ponerte sentado, o de pie, dentro del chiringuito. El suelo está despedazado, porque no se puede decir otra palabra, y se ven bolsas de basura (que no es que haya muchas, hay alguna de vez en cuando), los desperdicios de las personas, que no son capaces de tener algo de educación (digo «son» porque yo vivo cerca y no necesito coger el autobús en esa parada, que si no, diría «somos», porque también soy persona), las colillas, y cualquier residuo de lo que sea que tiran los habitantes de esa parada de autobuses.

NO SÉ SI ESTO CORRESPONDE AL AYUNTAMIENTO O A LA COMPAÑÍA DE AUTOBUSES, no lo sé, pero imagino que entre las dos instituciones anda el juego. Y entre los dos se han de poner ya de acuerdo, o a quien le pluga, de arreglar esa porquería que hay. Me imagino que, con el tiempo, las ratas y otros bichejos pulularán por ese centro, si no lo hacen ya. Si se tarda tanto en poner en marcha lo que se decía hace una temporada de abrir una biblioteca ahí, surge la inevitable pregunta: ¿tienen la seguridad de que van a acudir las personas a raudales a ella?. Lo dudo. Quizás estén penando en que sería más seguro abrir un restaurante, por la seguridad de que se produciría un mayor movimiento de personal. No lo sé. El caso es que las cosas que tenemos mal en Majadahonda le crecen al Ayuntamiento como enanos, y a este le sobrepasan y le acongojan. La manera de salir de estos males es, por lo que veo, no hacer nada de nada. Y ahí estamos, pero que conste que hay mucho que hablar del bacalao.

«Después de luchar con esa bocaza de falso a favor del feminismo más puro, va y nos resulta que al del chaleco, que es más falso que el propio Judas, se le ha descubierto»

EL «PALETO» DEL CHALECO. ¡Lo que nos faltaba! Después de dar gritos estratosféricos por los micrófonos políticos, después de sonreír con esa sonrisa de falso mequetrefe, después de luchar con esa bocaza de falso a favor del feminismo más puro, va y nos resulta que al del chaleco, que es más falso que el propio Judas, se le ha descubierto. Ha aflorado que bajo el antifaz de profesor se esconde la más vil de las canalladas que puede guardar un hombre, si a eso se le puede llamar hombre, claro. Una persona que se viste por los pies, aunque se ponga chaleco, que atente contra la docilidad de una mujer porque es el profesor, ya se puede poner los chalecos que quiera que es un perfecto desgraciado y no tiene nada de hombre, aunque ellos se lo crean. El tío del chaleco (y sus homólogos en hechos), es lo que siempre se ha dicho: un abusón de tomo y lomo, por no decir palabras más que fuertes, que es, como mínimo, lo que se merece este sátrapa. Y no puede tener perdón. Esto va para sus correligionarios, que se escondían entre las siglas de una asociación política para despistar y tener poderío sobre las féminas que podían caer entre sus garras y que ya han sido más que descubiertos, también. ¿Castigo?¿Lo hay para estos buitres carroñeros?. Sin perdón para estos cernícalos.

Rubiales y Errejón: doble vara de medir, a juicio de José María Babot

¿NO SON ABUSADORES?. Y es que ahora salta a la palestra lo de un tal Monedero (Juan Carlos), del cual sabía todo el mundo de su entorno a lo que se dedicaba con el sexo opuesto. Todos han callado como «puertas», y sin embargo se han volcado contra un triste y vulgar beso en los labios, en un día de euforia, y solo ha  faltado que se le enviara al paredón. Sin embargo, a los errejones y monederos, nada de nada, y si se me apura, los sacan a los dos en volandas. No hay derecho que se haya montado lo que se ha montado con el «caso Rubiales«, y que haya menos por lo que se deja de montar con los otros dos casos antes mencionados (Errejón y Monedero). Por supuesto, a mí me displace una sentencia que la encuentro dura para lo que fue, puesto que no hubo ningún tipo de rechazo de la que recibió el ósculo, ni antes ni después. Y si a uno, por darlo, se le castiga tremendamente por el hecho en sí, a la que lo recibió, por no hacer aspavientos, ni retirarse, ni escupirle, ni retirar los brazos de sus caderas, ni insultarle, ni no hacer nada, debieran también ponerla una sentencia similar. Y si no se hace una de las dos cosas, por lo menos rebajar esa pena tan tremenda con agravantes para tan poca cosa. Y ya veremos con los dos podemitas que han saltado al ruedo lo que hace la Justicia, que ya me gustará saberlo.

Majadahonda Magazin