“El Salón de los Once”: los más conocidos artistas de Majadahonda exponen sus obras en Cáritas

LIDIA GARCIA. La sede de Cáritas en la hoy tan de actualidad Plaza del Cura de Majadahonda es objeto de una exposición a cargo de 11 artistas majariegos: Pepe Antúnez, Juan Manuel Martín, la escultora Encarnación, la profesora de cerámica Agar Blasco, M. Jesús, Gonzalo Martín, Trinidad Irisarri, Cristina Jiménez, Isabel Revenga, Amalia Blasco y la escultura Carmen Perujo, que se ha prorrogado “hasta fin de existencias”. Rememorando aquel “Salón de los Once” de Eugenio d’Ors, este plantel de número tan deportivo ha donado una obra a Cáritas para contribuir a la adquisición de alimentos destinados a familias necesitadas del municipio. Y su venta está siendo “bastante importante”, según Carmen Perujo, que mantuvo un encuentro con MJD Magazin a propósito de su obra “Andalucía”, una serie de “palomas” de bronce que ha dedicado a cada una de las provincias de esta región española. Carmen Perujo, afincada en Majadahonda pero nacida en Sevilla, acaba de cumplir 90 años y sus admiradores y amigos le hicieron un homenaje por sorpresa. Y es que la escultora más representativa de Majadahonda, cuyas obras más relevantes se encuentran en la Plaza de Colón y en el frontispicio de la Casa de la Cultura, sigue trabajando a diario.

Lidia García y Carmen Perujo

LA OBRA “ALMERIA” DE CARMEN PERUJO INAUGURA UNA COLECCION PRIVADA. Aún no se ha perdido la vieja y ancestral costumbre de regalar una obra de arte como símbolo de amor y amistad. Quizás eso sea eso lo único incorruptible y resistente al paso de los siglos. Es por ello que en mi familia hemos decidido obsequiar en el día de mi cumpleaños a mi hermana Belén y a Jose con la primera pieza de su colección de recién casados: una paloma de Carmen Perujo, pieza original que a buen seguro revaloriza los sentimientos de futuro. Mientras unos amontonan dinero, pisos, acciones y egoísmos, otros prefieren iniciar una colección que esté unida a la propia biografía. Y ese es el mejor legado que alguien puede trasladar a sus ancestros: el buen gusto. Yo me había imaginado que Carmen Perujo era más joven y creí entreverla así en la penumbra de una mañana majariega. Aquella mañana en que la conocí, ví que era blanca pálida, delicado alabastro, con ojos hermosos negros, y pelo liso gris. Sentada tenía una actitud de energía, brazos delgados, fibrosos, heridos siempre de su oficio duro. Y al mismo tiempo ¡tan frágil! Llevaba el alma fuera, el cuerpo dentro. Le dije al momento: “Carmen, es usted una artista grande por dentro y pequeña por fuera”.

Carmen Perujo con su paloma “Almería”

“En su arte, escultura, pintura, también estaba siendo oriental. Una desvelada imaginación una fantasía sinuosa y delicada, enfondada en ritmo redondo, misticismo sensual. Con una gran personalidad enmedio, centro, médula, eje”, escribió Juan Ramón de la inmortal escultora de Las Rozas, Marga Gil Roësset. Carmen, a sus 90 años, se libra ya de los fatales parodias de la escultura máxima actual. Va a ella, se atrae a sí misma como un imán. Yo digo lo mismo de Carmen Perujo en la misma clave juanrramoniana y transformo sus palabras casi textualmente como recuerdo y admiración del genial poeta. Las dedicadas a la escultora de Las Rozas sirven para la artista de Majadahonda:

Esculturas, libros, fotografías, papeles y pinturas en el estudio de Carmen Perujo

“Está siempre contenta, nueva, salida de sus nubes. Nos enseña generosa el regalo de cada día, de cada mediodía, de cada hora: esculturas, libros, fotografías, papeles, pinturas… Sin duda se encontraba a gusto exhibiendo sus trabajos con nosotros, trabajadores como ella. Era un ejemplo de vitalidad exaltada, de voluntad constante, de capricho enérgico. Trabaja hora tras hora con descanso, sentada o de pie. Manchada de yeso o pintura, punteados, los ojos de piedra cobraban una belleza ácida, una expresión ingente. Se iba a mediodía, paseando. Siempre andando, entrando, saliendo, subiendo, bajando”. Y una copita de jerez como recompensa, néctar de los dioses que bañan Heliópolis y que tanto la cuidan. Si pensó que al morir no iba a ser bien recordada, te equivocaste, Carmen. Acaso te recordaremos pocos, pero nuestro recuerdo te será fiel y firme. No te olvidaremos, no te olvidaré nunca. Carmen, bien querida. Lea los reportajes sobre Carmen Perujo en MJD Magazin.

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