Fin del Servicio Militar: “Como la familia no hay nada” (Memorias de un soldado de Majadahonda, año 1928)

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Crescencio con su perro

CRESCENCIO BUSTILLO. Estas son las notas más relevantes de mi paso por el Servicio Militar, aunque puede haber muchas más de inferior trascendencia. El caso es que en la primera quincena de febrero me notificaron la licencia, una tarde casi avanzando la noche. No esperé a otro día para que me trajeran la ropa de paisano y presentarme en casa y en el pueblo hecho un ‘dandi‘, sino que entregué mis cosas deprisa y como era ya de noche, con un pantalón y un ‘sueter’ dejé el Cuartel para siempre sin penas ni añoranzas, presentándome de improviso en casa, donde fui recibido cariñosamente por toda la familia.


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