La historia de Gonzalo Blanco: del Cerro del Espino a Urgencias con 2 tumores

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img_jmgfuente_20151114-180320_imagenes_md_propias_jmgfuente_gonzalo__3-kp9D-U30168550633BYD-652x492@MundoDeportivo-WebEl periodista del diario “Marca”, David G. Merino, recordaba el caso del estudiante majariego Gonzalo Blanco, que felizmente ha superado el cáncer, según informó esta semana MJD Magazin. Y lo cierto es que el estudiante del Instituto Margarita Salas de Majadahonda y canterano colchonero ha superado dos tumores cerebrales desde diciembre de 2009. “Gonzalo Blanco: ¡Qué bello es vivir!”, señalaba otro reportaje que le realizó tras pasar ocho meses ingresado en el hospital para derrotar la enfermedad. Gil Marín y Quique Sánchez Flores le visitaron durante su convalecencia y llegó a ejercitarse en el mismo terreno que el filial rojiblanco. Esto fue lo que el periodista David G. Merino escribió de él:

Asenjo
Gonzalo Blanco compartió vestuario con Asenjo

Gonzalo Blanco Contreras podría ser un canterano, uno de muchos, que lucha en los campos del Cerro del Espino por hacerse un hueco en el Atlético. Pero no lo es. Su historia cambió hace casi dos años, el 3 de diciembre 2009, cuando se desvaneció sobre el terreno de juego tras recibir un pelotazo en un entrenamiento. Las pruebas posteriores dictaminaron que sufría un tumor cerebral que no sólo hacía peligrar su carrera como futbolista, sino que también ponía en peligro su vida. “Cuando llegué a casa le comenté a mi madre que me dolía mucho la cabeza, que era insoportable. Esperamos a mi padre y fuimos a urgencias. De ahí no salí en meses. Cuatro concretamente. Me detectaron un tumor en la cabeza. Durante los siguientes 15 días me siguieron realizando pruebas. Había que saber si era malo o bueno. Las noticias no podían ser peores: no sólo era malo, es que tenía otro“. Uno pudo ser extirpado con una operación. El otro, no. Era inoperable. Entraban en juego la quimioterapia y la radioterapia. La pérdida de pelo y todo lo que ello supone de desgaste para el organismo. Ni ser joven ni ser deportista te libra de unas secuelas terribles.

También conoció a David De Gea
También conoció a David De Gea

“Pero Gonzalo tenía claro que ese partido lo iba a ganar. Ni pasar una semana ingresado en la UCI -Unidad de Cuidados Intensivos- iba a poder con él. Y qué mejor que su ilusión por ser futbolista para dar un puntapié a los tumores: “El fútbol y las ganas de ser portero han sido fundamentales para superar la enfermedad. Creo que sin esa ambición habría tardado mucho más tiempo en superar los tumores, me habría costado muchísimo más. Mi meta me ha ayudado”, confesaba el portero. Antes de volver a sentirse portero, había que superar otras pruebas. Más duras todavía que llegar a la élite con la que soñaba desde muy joven: “En las operaciones me tocaron la parte derecha del cuerpo. No podía mover ningún músculo de esa zona, y por eso ahora hago ejercicios para recuperar la movilidad total. Antes de plantearme cualquier opción de jugar, tengo que estar perfecto. Cada día me encuentro mejor. Ayer ya hice ejercicios con los que no habría soñado hace meses“.

Emilio Álvarez
Emilio Álvarez

Durante esos meses -pasó ocho ingresado en hospitales- ha luchado contra la enfermedad y contra la debilidad que provoca. No podía conducir, apenas podía andar y mantener el equilibrio. Su vida deportiva, en la que estaba señalado como uno de los grandes porteros de la cantera, quedaba en un segundo plano. Tocaba afrontar el partido más importante de su carrera, ganar la lucha a la vida. Poder defenderse solo, sin ayuda de sus familiares, era un paso de gigante para Gonzalo en esos complicados momentos. Y parece que ha ganado. Ese viernes se ejercitó junto a sus ídolos en uno de los campos del Cerro. “Quique me subió y compartí un entrenamiento con Asenjo y De Gea. Emilio Álvarez era el preparador de porteros“, rememoraba un Gonzalo al que se le escapa un suspiro cuando recuerda aquella época. “Como diría FrankCapra, ¡qué bello es vivir!”, concluía el periodista.

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