Javier G. Jurschik y el profesor Carlos Acinas (Da Vinci Majadahonda), finalistas en las Olimpiadas Filosóficas

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IMG_1200Un equipo del Instituto Leonardo da Vinci de Majadahonda ha participado en las Olimpiadas Filosóficas en la modalidad de “Fotografía filosófica” y la imagen presentada por Javier Gómez Jurschik, de 1ºA de bachillerato, fue seleccionada para la final de la Comunidad de Madrid, informa la web de este colegio público. Después de haber sido seleccionados para esta final en la siempre difícil modalidad de fotografía de estas VI Olimpiadas Filosóficas, los alumnos participantes, de 1º de bachillerato asistieron con su profesor, Carlos Acinas, al acto en el que se eligió a los finalistas que representarían a Madrid a nivel nacional. La final de este año se celebrará en la ciudad de Gijón, “y aunque no fuimos elegidos para representar a Madrid, creo que todos aprendimos que con un poco de más trabajo, hubiéramos tenido una mayor posibilidad de éxito”, reconocen los majariegos. En los siguientes enlaces se puede encontrar toda la información sobre esta original olimpiada del pensamiento:

IMG_0723 Cada año los actos de la final cuentan con una conferencia-coloquio impartida por un especialista en el tema que motiva la Olimpiada. Esta VI edición gozó con la presencia del profesor de estética, investigador, crítico de arte y comisario de exposiciones, Fernando Castro Flórez, “que deslumbró tanto a los alumnos como a los profesores con una charla de título sorprendente”: “Lo prometido es deuda. Una meditación (extraña) sobre la belleza”. ¿Qué es lo más bello del mundo?, preguntó de inicio el profesor Castro Flórez. “Las respuestas varían mucho como nos iban mostrando una serie de magníficas fotografías que empezaban a ser proyectadas en la pantalla. Lo más bello es un Mc Donald, dijo el gran Andy Wharhol; o aquello que se ama, según la poetisa Safo, o el esplendor de las buenas proporciones, según esa venerable tradición que va de Pitágoras y Platón al canon de Policleto, la divina proporción de Luca Paccioli o la arquitectura de Palladio, y luego las interpretaciones que ligan la belleza a la moral, al ideal más allá de lo sensible, a lo virtuoso y perfecto (Tomás de Aquino)”.

IMG_0755“Con comentarios constantes y jugosos que mezclaban en buena dosis la erudición, fue ejemplificando las distintas y distantes ideas que sobre la belleza se han defendido a lo largo de la cultura occidental (pues ni un solo ejemplo ni comentario se hizo sobre Oriente y su diferente sensibilidad). De la tradición clásica pasó a las novedades renacentistas, que reivindicaron la gracia innegable de lo accidental y lo concreto, es decir, la belleza presente en la singularidad individual de la naturaleza (Durero); y luego, ya en la modernidad, la belleza como representación de la interioridad (Vermeer), la subjetividad del observador (Las Meninas de Velázquez), o el viajar y el gusto romántico por los momentos sublimes, sean ante los paisajes enormes o ante las ruinas de un pasado que nos desvela esplendores perdidos. Y luego el siglo XX, con su mezcla de belleza y fealdad, de pasión y glamour, de cine, fotografía y performances, de boutades y manifiestos, como el Dadaísta de Tristán Tzara y su escandalosa reivindicación de la belleza del horror de la guerra, de su llamada a la destrucción del canon clásico. Y luego la belleza como narración, como memoria de lo que somos o de lo que podemos llegar a ser”, señala Mari Cruz Antón, presente en el acto.

IMG_0728“Mientras mezclaba con sus comentarios, fotos, textos, un vídeo de Internet que atrapaba la atención y una canción que repetía en un estribillo en inglés este lema: “No permitas que te digan que no puedes hacer algo, ni siquiera yo”.  Es el mensaje de Baudelaire: la belleza es la invención de uno mismo, pues cada uno tiene el deber de inventarse a sí mismo. En Occidente la belleza ha terminado por ser una búsqueda y por ello también algo utópico. La belleza, escribió Stendhal, es una promesa de felicidad. Y toda promesa, como dice el refrán y el título de la conferencia, implica una deuda que debe pagarse. La filosofía comenzó con Platón quien, en su diálogo con Fedón, narrando los últimos momentos de Sócrates, nos cuenta que éste, tras tomar la cicuta y pedir coraje a sus amigos, pide una última cosa a su discípulo Critón: que no se olvide de pagar la deuda (del gallo prometido a Esculapio). La Filosofía nació con una deuda y debe cumplirla. La deuda de pensar e interpretar cada nuevo presente, para que nadie acuse a la Filosofía de que no cumple lo que promete”, concluye la bella reseña de Mari Cruz Antón. Con esta llamada y advertencia, terminó su conferencia el profesor Fernando Castro, que fue seguida de unos minutos de interesante coloquio en el que respondió a las preguntas que le formularon los alumnos y alumnas presentes.

Fotografía del alumno majariego
Fotografía del alumno majariego

Olimpiada Filosófica

Leonardo Da Vinci

 

 

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