JULIA SÁEZ-ANGULO. La tercera y última parte de la entrevista mantenida este verano de 2022 con José María Calvo de Andrés, fundador del Ateneo Escurialense de las Letras, las Artes y las Ciencias, comienza por los libros: De la inmensa bibliografía de El Escorial ¿qué libros le interesaron más? –En primer lugar, mi libro: El Escorial, la magia de un lugar”. El hijo propio es más querido que los ajenos. El Escorial Iconos, imágenes y mitos y visión de El Escorial de José Luís Abellán. Estos son libros diferentes a los “normales”. Luego, en otro estilo, más como historia, las obras del padre Sigüenza: ‘La fundación del monasterio de El Escorial’. También “Reflexiones en torno a una bóveda” de Manuel Rincón Álvarez o los estudios de Gregorio Sánchez Meco sobre distintos aspectos de los pueblos… Podría extenderme, pero estos son una muestra de mis intereses.
De las visitas que recibe en su casa, qué elogios son los más frecuentes sobre el Real Sitio. –Todo el mundo valora El Escorial y su Monasterio como símbolo histórico e hispánico, simbiosis entre presente y pasado para renacer nuevos futuros, punto de referencia para la cultura, lugar en que caminan juntos naturaleza e historia en mágica compenetración. Algunos los conocen y otros han oído hablar. Me felicitan por haber elegido este lugar privilegiado para vivir. La Sierra Oeste es preciosa. Como dije antes de El Escorial al cielo. ¿Cree que debieran unirse los dos municipios –ya unidos en su continuidad– El Escorial y San Lorenzo? –Pues sí. Siempre se ha dicho que la unión hace la fuerza. Parece que es una cuestión de pasiones y emociones entre las gentes, más que de razones. Tal vez la educación tuviera algo que aportar una vez más. ¿Qué le falta o que le sobra al Escorial? –No voy a echar nada en falta ni de sobra. Cada lugar es como es y no añora lo que no tiene, porque no sería él, sino el otro. ¿Ha escrito sobre El Escorial? –Sí, he escrito el libro “El Escorial, la magia de un lugar”. En colaboración: “Nuestro pueblo, El Escorial”, 2019, y “El Escorial, la mirada de sus gentes”, 2021. Amén de artículos, etc.
¿Qué recuerdos le traen los primeros años de su fundación del Ateneo de El Escorial? –Recuerdos y vivencias cada vez mayores y mejores. Me decían que no funcionaría, que la gente no colaboraría. Me lancé a crearlo y hubo personas interesadas en que creciera y ya ha cumplido más de 15 años. Les doy las gracias a todas, especialmente a Doña Ana Mulero Torres. Inspirado en el Ateneo de Madrid le puse el nombre de “Ateneo Escurialense de las letras, las artes y las ciencias” y adapté los estatutos. Me alegro de haberlo creado por múltiples razones. Ofreceré dos de ellas: la primera por haber proporcionado a muchas personas un lugar de encuentro y libertad. Me gustaría que no se olvidara esto. Y la segunda, porque nuestros pueblos, nuestras gentes, se merecen tener un ateneo. Animo a todo el mundo a participar y a disfrutarlo. En mi página web se encontrará un estudio sobre el origen de nuestro Ateneo Escurialense. También está en Facebook. Termino esta presentación de nuevo con Ortega: en este Escorial “en el que he asentado mi alma, he hallado la otra mitad de mi persona…”.