Majadahonda valora en 6.000 euros los 700 versos del Premio de Poesía “Blas de Otero”

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Blas de Otero

Majadahonda acoge una vez más el veterano Premio de Poesía “Blas de Otero”, que este año celebra su XXVI edición. El certamen no tiene una temática definida, por lo que los autores poseen plena libertad a la hora de expresarse en sus creaciones poéticas. Las únicas restricciones consisten en que las obras deben ser “originales e inéditas, no habiendo sido premiadas en otros certámenes. Cada autor podrá presentar un solo trabajo por quintuplicado, mecanografiado a dos espacios o mediante impresión informática, por una sola cara, con una extensión mínima de 700 versos y máxima de 1.000“, detallan las bases del concurso. Las obras podrán entregarse hasta las 13.00 horas del 27 de noviembre en la Casa de la Cultura Carmen Conde, aunque en caso de enviarse por correo se tendrá en cuenta la fecha que aparezca en el matasellos.

Blas de Otero nació en Bilbao el 15 de marzo de 1916 pero murió en Majadahonda el 29 de junio de 1979 de una embolia pulmonar, pocos meses después de haber cumplido 63 años y “pone fin de súbito al combate que venía sosteniendo desde hacía un mes con sus bronquios enfermos”, según describe su fundación, que resume así sus últimos años en Majadahonda: “La muerte no es ahora una metáfora, como en sus libros existenciales, sino una amenaza real. En La Habana le han descubierto un tumor canceroso del que es operado nada más llegar a España. Conociendo la gravedad del diagnóstico, Blas de Otero acepta con serenidad su destino. Si en Cuba ha escrito desde 1966 a 1968 las prosas poéticas de Historias fingidas y verdaderas, la posibilidad de  la muerte empuja ahora febrilmente su pluma y nacen numerosos poemas que constituirán el núcleo de un futuro libro, Hojas de Madrid. Once años le quedan aún de vida contra todos los pronósticos”.

Paco Ibañez - En el Principio - Blas de Otero

“Años de fecunda poesía y felicidad inesperada. En aquellos terribles días que siguieron a la operación, cuando todos los caminos se cerraban, vuelve el poeta a encontrar un amor que parecía definitivamente perdido: la novia del Bilbao natal. Juntos de nuevo y ya para siempre fijan su domicilio en Madrid, y en esta ciudad prepara el poeta varias antologías (Expresión y reunión, País, Verso y Prosa, Todos mis sonetos, Poesía con nombres), reedita sus libros, algunos por primera vez en España, como En castellano, o la primera edición completa de Que trata de España. Y sigue creando nuevos poemas, los del póstumo Hojas de Madrid, que queda inconcluso, aunque adelanta veinticinco poemas en Mientras (1970) y varios más en cada una de las antologías citadas, en especial en Expresión y reunión (1969). Durante estos años madrileños vuelve Blas de Otero a sus aficiones predilectas: la música, la lectura, el cine o pasear lentamente “ruando/ como/ un perro en la calle,/ amigo de la calle,/ camarada/ de la calle. Es un hombre que gusta de la compañía de unos pocos amigos y de pequeñas reuniones alrededor de la mesa”.

certamenEl autor de la obra ganadora que ahora lleva su nombre será gratificado con un premio de 6.000 euros en metálico y se concederá de forma inapelable por un Jurado cuya composición se desvelará coincidiendo con el fallo del certamen. En la anterior edición del Premio de Poesía “Blas de Otero” el jurado estuvo formado por el político Juan Van-Halen, la viuda de Blas de Otero, Sabina de la Cruz, el profesor de la UAM, Mario Hernández, el profesor y poeta, José Luis Morales, y el escritor, Enrique Gracia.

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Luis Miguel Rodrigo, ganador del año pasado

El ganador del certamen del año pasado fue el poeta y psicólogo, Luis Miguel Rodrigo, con su obra “Mala Letra“, que fue elegida por el jurado entre los dieciocho poemarios que participaron en dicha edición. Un poeta “amateur” madrileño que compagina su carrera como psicólogo con el mundo de las letras. Forma parte del grupo poético Poesía en sidecar y ha publicado algún poemario como “Inclemencias de un cardo borriquero“, pero también ensayos como “La enfermedad de la prisa: un trastorno de los ideales“.

 

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