El cambio, también en Majadahonda

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Manel(1)MANEL BARRIERE FIGUEROA. No hace falta estar muy al día de la actualidad política para saber que soplan vientos de cambio en este país. El curso electoral que se abre el domingo 22 con las elecciones autonómicas andaluzas, supondrá el punto de partida de una reconfiguración institucional que, si se cumplen los pronósticos, modificará de forma sustancial el colorido de los arcos parlamentarios. Quienes han gobernado durante casi 40 años, ven ahora como una ola de desafección reduce por momentos el apoyo que les ha brindado de forma ininterrumpida la ciudadanía, indignada por la corrupción, autentica gangrena que infecta el cuerpo político español, y desencantada por unas políticas que han hecho pagar la crisis a los más desfavorecidos.

Sin embargo, sigue siendo una incógnita lo que pueda ocurrir en las elecciones municipales de mayo, ya que uno de los actores principales del nuevo escenario, PODEMOS, decidió en su asamblea fundacional no concurrir a estos comicios con su propia marca. En muchos municipios se inició entonces un baile entre diferentes sectores sociales y políticos, para articular proyectos que fueran capaces de canalizar los impulsos de cambio desatados desde la toma de plazas y calles por el llamado movimiento 15M.

Majadahonda no es ajena a esta realidad, de ahí la aparición de la Candidatura Ciudadana por Majadahonda, que después de un proceso asambleario de varias semanas, celebró sus primarias abiertas el pasado sábado 14 de marzo en una soleada Gran Vía majariega. El resultado muestra de forma clara que, si bien es PODEMOS la organización que puede abrir brecha en el bipartidismo español, el verdadero motor del cambio político será una ciudadanía diversa, comprometida y crítica que lleva años movilizando energías para articular e impulsar propuestas de transformación a todos los niveles. Es esta ciudadanía la que representa la posibilidad de una regeneración democrática, que recupere las instituciones para la gente y al servicio de la gente.

No se trata de un relevo generacional. Muchos quieren simplificarlo de forma interesada en ese sentido. El cambio que necesitamos debe ser profundo. Un cambio hacia una democracia real donde las necesidades de la mayoría cuenten más que los intereses de la minoría. Un cambio así requiere de la participación ciudadana, y esta se forja en los municipios. Un proyecto ciudadano como la Candidatura debe tener en cuenta este horizonte y mirar más allá de los límites de Majadahonda, no de los límites geográficos, sino del marco de competencias que impone el ámbito municipal. No hablo de hacer propuestas que no se puedan cumplir, sino de impulsar un nuevo proyecto de país desde la base, poniendo en marcha mecanismos democráticos de debate y participación que empujen en esa dirección.

En la lista de la Candidatura hay personas de todas las edades, profesionales destacados en diversos campos, parados, bailarinas, ingenieros jubilados, gente con una larga trayectoria de militancia política, incluso en la lucha antifranquista, y otras que han decidido dar el paso empujadas por la indignación ante la situación actual, sindicalistas, jóvenes activistas de los movimientos sociales, del movimiento feminista. Una muestra de lo que es y debe ser un proyecto arraigado en el municipio, que forme parte y comparta la realidad que se vive día a día en la ciudad.

No me cabe duda de que la gente que compone esta lista es gente comprometida, que trabajará para que el cambio pueda llegar a producirse. Un cambio que empieza también en Majadahonda, pero que termina en la construcción de un nuevo país.

 

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