Rossy de Palma saca a la luz su casa de Majadahonda tras sufrir “el hipotecón”

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PAULA BERBELL. Hace 5 años la actriz y “chica Almodóvar” Rossy De Palma declaraba: ”Tengo un hipotecón, y las cuentas a cero”. Y la periodista Karmentxu Marín lo explicaba: “Quedamos en un Vips de Majadahonda (Madrid) porque ha tenido que llevar a arreglar la plancha, que le está dando problemas, con la pasta que cuesta. Toma té. Se siente acompañada por sus ocho años de ballet, que se notan “no solo en las buenas piernas que tengo, sino también en la ‘tenue”. Prepara una colección de ropa africana de tela wax y venta en Internet. Supongo que el éxito del proyecto dependerá de que su banquero dé al manubrio, algo a lo que va a emplazarle en cuestión de días. Que se prepare”. Hoy Rossy de Palma ha mostrado en las redes sociales esa casa de sus desvelos en Majadahonda.

Ya ha superado algo la situación, pero Rossy de Palma participó en “Mira quién baila” para recaudar algo de dinero: “sufre estrecheces”, aseguraba hace 1 año el periodista Borja Palma en “El Español”. En esas mismas fechas, su hija hacía una llamada de atención sobre su madre, según “Vanitatis”: “Se llama Luna, tiene 17 años, da clases de teatro y su madre es una de las actrices más famosas de nuestro país. Rossy de Palma ha comentado en Instagram, emocionada, una carta que le ha dedicado su hija y en la que se puede ver a las dos desde que ella era prácticamente un bebé. “Estoy segura de que mucha gente se pregunta cómo es crecer con una madre como la mía, quien, como todos saben, es actriz, modelo, escritora, diseñadora, compositora y creadora en general. Eso está muy claro, pero tengo la sensación de que muchas veces a la gente se le olvida que también es humana, y como ser humano es humilde, apasionada, benévola, sencilla, original, sincera, poderosa, clara, sin tapujos ni tabúes, maravillosa y única. Aunque solo somos una familia de tres, mi hermano y yo nunca hemos echado nada en falta, porque ella ha cubierto todos los aspectos de la maternidad y paternidad. Siempre nos ha dicho que bajó al infierno por dos ángeles, y yo hoy quiero que sepa que ella también es mi ángel. Te quiero, mamá”, escribía la joven en la emotiva dedicatoria que Rossy ha querido compartir con sus seguidores.

Hace 2 años acudía a Cines Zoco Majadahonda. Lo hacía dentro de un evento sorpresa que organizaba para socios y espectadores. La actriz, que formaba parte del elenco de actores de “No molestar”, tenía un papel significativo en esta nueva película del francés, Patrice Leconte. Rossy de Palma se dio a a conocer en 1987 como chica Almodóvar actuando en películas del director manchego tales como, “La Ley del deseo”, “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, “La flor de mi secreto” o “¡Átame!”. Después llegarían intervenciones en comedias como “Airbag”, “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas” o “Tres bodas de más”.

Y es que Rossy de Palma es una mujer especial: “Bueno, yo soy actriz secundaria, he hecho pocos protagonistas. Con uno, “Hors jeu”, me llevé el premio de interpretación de Locarno, y hoy me llevan los mengues del antisistema. He visto las cuentas corrientes y estoy como Bette Davis, que puso un anuncio en el periódico: “Actriz con cuatro oscars busca trabajo”. Yo no tengo tantos oscars, pero sí dos nominaciones a los Goya y el premio de Locarno. Y busco trabajo también. Todo esto es como una entelequia, tener a la gente sin poder emprender proyectos, no circula el dinero, o los cuatro que lo tienen lo guardan bien guardado. Y lo peor es la gente que desahucian y tienen que seguir pagando sus casas. Qué más les da. Que impriman un poco más de dinero. Vale más una inflación que una recesión. El Gobierno ha dado un montón de pasta a los bancos y luego los bancos no se lo dan al ciudadano”.

¿Piensa que la gente se creerá lo de que tiene la cuenta a cero?, le preguntaba de nuevo Karmentxu Marín. Y ella respondía: “Bueno, pero hay otros que la tienen a menos tanto. Y que se lo crean. En España, ningún famoso se hace rico. O muy pocos. Yo tengo un hipotecón muy gordo, y tengo mis cuentas a cero, y me voy a ir al banco y les voy a decir: “Oye, arréglame este desaguisado, porque tú me lo has producido”. Tendrán que hacer algo. Tengo la semana que viene cita con mi banquero. Y le voy a decir que si se ha cortado la mayonesa no es culpa mía. Le habréis dado mal al manubrio, guapos”.

 

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